COLEGAS MEDICOS
Nombre: Rufino de la Cruz Caicedo
Descripción: Queridos compañeros médicos:
Hablar sobre mi persona, sin una persona que me pregunte algo que quiera saber de mi, no es fácil y mucho menos algo que me haga sentir, asi que digámos contento, no lo es. Sinembargo a petición de la nueva Mesa Directiva de nuestro colegio, de tener una semblanza de los médicos que la conformámos, aquí me tienen tratando de decirles algo de lo que casi todos uds. ya saben.
Mi nombre completo, Rufino de la Cruz Caicedo, nací en un pueblo, el pueblo mas agrícola de Colombia, a 45 minutos de la ciudad de Cartagena, la ciudad más turistica de Colombia, que por su cercanía con el pueblo donde nací y por haber vivido casi toda mi vida en esa ciudad me considero cartagenero, sin menospreciar a mi cuna debajo de un árbol de "ají chivato", lo que aquí sería chile piquin, un 20 de noviembre de 1941, que grito con orgullo! sin haber tenido miedo cuando la emulé con los años transcurridos de ese afortunado día. Mi infancia transcurre, llena de anécdotas, que ya casi las termino de escribir en "una historia sin cuenta", y que no sería nada adecuado ni posible describir aquí, pero si puedo decirles que desde muy cortita edad, 4 meses quizás, estuve a punto de ser historia de moisés, ya que una de mis hermanas al pasar por un puente en los diversos pasos de agua de la bahía de Cartagena, miró correr tan bonito el agua, que estuvo a punto de tirarme a ver que lindo me veía arrastrado por la corriente; si no es por un "cristo" salvador que la reprende. Todavía no terminaba de aprender a caminar, cuando otro día queriendo subir a la lancha de mi papá, por un tablón que se pone para bajar y subir a la lancha, me caí y pegué con el borde del malecón, dejando en mis cejas, el recuerdo de la aventura. Con esas señales en mi cuerpo y el entrañable recuerdo de los días felices o insufribles de la vida, es Cartagena, el orgullo de ser colombiano y pregonar con mis acciones su nombre.
La vida como suele suceder tiene sus secretos y en uno de esos, cuando nada suponía que llegaría algo tan ansiado como era poder estudiar, por las circunstancias que muchos sabemos
por la falta de recursos, las puertas y la oportunidad se dan para que si terminaba la prepa cuando ya tenía 23 años, alguién me ayudaría para estudiar en Mexico, Argentina o España. Yo escogí Mexico y un 7 de enero de 1965, aterricé partiendo plaza en la ciudad de México, para ser un estudiante privilegiado en la adorada Universidad Autónoma de México, como alumno de la Facultad de Medicina, mi profesión, que ejercía desde los 3 años...en mis juegos de niños. Mi llegada a la polvorosa, calurienta y fría a la vez, pero con el encanto más importante de cualquier lugar como su gente, Mexicali me recibe indiferente una mañana de 20 de febrero de 1970, de donde soy atrapado por ese encanto de gente bien nacida y la deslumbrante belleza de sus mujeres. Desde ese momento sabía que de aquí no salía vivo, mucho menos soltero. Hoy a los 41 años de feliz y satisfactoria convivencia con propios y extraños, soy parte de este conglomerado y selecto grupo de médicos que luchamos cada día para honrar nuestra profesión y darle a Mexicali, un honroso lugar como una ciudad donde los médicos, llámennse especialistas o generales y familiares ponen lo mejor de si para aliviar el dolor y los males de una población noble y maravillosa.
Mexicali además, me ha dado la dicha de cumplir mis más caros anhelos de mi juventud, por no decir mi niñez, ser promotor de la cultura y abrevar en las aguas de la música, la literatura y la composición, que me han hecho comprender mejor, que la vida no es sólo para acumular riquezas, sino por el contrario, compartir tu riqueza, donde quiera que la pooseas, especialmente en el alma. y me despido con estas frases mías: " No es sabio aquel que sabe, sino el que sabe vivir. Y no es vivo aquel que vive, sino el que sabe morir".
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